TEXTO

"Si los españoles hablásemos sólo de lo que sabemos, se generaría un inmenso silencio, que podríamos aprovechar para el estudio.“

Manuel Azaña

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  • Bunkers guerra civíl Almansa

    Visita de los Bunkers de la guerra civil en los alrededores de Almansa

  • Fundación Ateneo Repúblicano Almansa

    Trabajo en Asamblea para dar luz como Asociación al Ateneo Repúblicano

  • 25F Concentración "No a la Europa fortaleza"

    Componentes y amistades del Ateneo Republicano de Almansa en la concentración contra las políticas migratorias europeas y estatales

  • Componentes del Ateneo Republicano Almansa en concentración contra políticas migratorias UE

    El Ateneo Repúblicano Almansa compareció a la concentración de la P.A.R. (Plataforma de Ayuda a los Refugiados)

  • Manifestación 8M

    El Ateneo Repúblicano Almansa se movilizó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora

  • Recital de poesía teatralizada

    Nuestro primer acto organizado en el Claustro del Ayuntamiento. Décadas sin pisar una bandera republicana este espacio municipal.

  • Recital de poesía teatralizada

    Lectura de poesía a cargo de una compañera del Ateneo.

  • Recital de poesía teatralizada

    Instante del recital con el público volcado.

  • Recital de poesía teatralizada

    Acto finalizado. Éxito absoluto del recital teatralizado.

  • Conferencia Repúblicana del Ateneo. Mujeres antifranquistas, "De las Maquis hasta el presente"

    Ana Mata del Real expuso la lucha femenina contra el franquismo desde las maquis hasta nuestros días.

  • Concentración republicana a las puertas del Ayuntamiento

    El 14 de abril promovimos una concentración republicana para elevar la conciencia de que es posible la III República.

  • Concentración republicana a las puertas del Ayuntamiento

    Lectura del Manifiesto del Ateneo Repúblicano.

  • Acto de Homenaje a las víctimas de la Injusticia y el olvido

    Asistimos a homenajear el 14 de Abril a las víctimas de la represión franquista en cemeterio de Almansa

  • Celebración Republicana

    Nos unimos un grupo de anteneistas para celebrar el 14 de Abril

  • Lectura del Quijote en Ayora

    Participó el Ateneo Republicano en la VII edición de la Lectura del Quijote en Ayora

  • Lectura del Quijote en Ayora

    Componentes del Ateneo Repúblicano leyeron fragmentos del ingenioso hidalgo D. Quijote

  • Presentación "Magdalenas sin azúcar"

    Acto de presentación del libro "Magdalenas sin azúcar"del autor Paco Arenas, organizado por el ateneo Republicano de Almansa

  • Presentación "Magdalenas sin azúcar"

    Acto de presentación del libro "Magdalenas sin azúcar"del autor Paco Arenas, organizado por el ateneo Republicano de Almansa

  • Fiesta Aniversario del Ateneo Republicano Almansa"

    Fiesta del Ateneo Republicano Almansa para celebrar el aniversario de funcionamiento del grupo luchando por los valores republicanos y por la III República.

  • Fiesta Aniversario del Ateneo Republicano Almansa"

    Hojarasca uno de los grupos almanseños invitados a la fiesta del aniversario

  • Fiesta Aniversario del Ateneo Republicano Almansa"

    Hojarasca en directo

  • Fiesta Aniversario del Ateneo Republicano Almansa"

    Componentes de la Asociación ayudando en la organización del evento

  • Fiesta Aniversario del Ateneo Republicano Almansa"

    Vocalista de Barricadas, segunda banda en actuar para la Fiesta

  • Fiesta Aniversario del Ateneo Republicano Almansa"

    Barricadas, banda almanseña tributo a los míticos Barricada

  • Charla Presentación libro 22.03.2019

    Charla departida por Nuria Martinez Lopez presentando el libro "La discriminación por identidad de género en la Literatura: Una aproximación histórica"

  • Charla Presentación libro 22.03.2019

    Charla departida por Nuria Martinez Lopez presentando el libro "La discriminación por identidad de género en la Literatura: Una aproximación histórica"

  • Charla Presentación libro 22.03.2019

    Charla departida por Nuria Martinez Lopez presentando el libro "La discriminación por identidad de género en la Literatura: Una aproximación histórica"

  • Charla Presentación libro 22.03.2019

    Charla departida por Nuria Martinez Lopez presentando el libro "La discriminación por identidad de género en la Literatura: Una aproximación histórica"

  • Acto Homenaje a las Victimas de la represión franquista en Almansa 14.04.2019

    Una año más el Ateneo Repúblicano de Almansa participó en los actos homenaje en el cementerio por las víctimas del odio franquista

  • Acto Homenaje a las Victimas de la represión franquista en Almansa 14.04.2019

    Una representación de quienes participaron en el acto

  • Acto Homenaje a las Victimas de la represión franquista en Almansa 14.04.2019

    Momento de la ofrenda floral por parte del Ateneo Republicano a las víctimas republicanas

Mostrando entradas con la etiqueta III República. Mostrar todas las entradas
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viernes, 22 de noviembre de 2019

"Magdalenas sin azucar", una esplendorosa novela de Paco Arenas

Esta novela habla de personas, pasionalmente de personas. De sus sueños, sus esperanzas, quehaceres, sus penas, sus alegrías, de las amarguras de una vida que nunca sabes por donde te va a llevar, ni si has acertado con el camino elegido. O creyéndote feliz, en una familia acomodada puedes bajar hasta los mismos infiernos.

Es una historia en un tiempo para valientes y también para mezquinos y ruines. En las más de cinco décadas donde discurre la novela, desde el ´34, antes de la Guerra Civil hasta bien entrado el periodo conocido como democracia, los personajes: Felipe, María, Jaime, Miguel, Antonio, Braulio, Elvira, Antonia, Clara, Emilio, Gervasio, etc. entrelazan sus vivencias, sumergiéndote el autor en sus vidas tal como si fueses tú uno de los personajes de la novela. Te hace preguntarte qué hubiera hecho cualquiera de nosotros en esas circunstancias en las que se encuentran los personajes.

El lenguaje expresivo de los protagonistas es rico, fluye su lectura con avidez, te hace sentir dentro de la trama, te proporciona conocimientos del modo de vida se desempeñaban en ese pueblo de la Mancha, que bien podría ser el de cualquier otro lugar del Estado. Sientes el sangrar, la angustia de esa España sacrificada y pisoteada, para mí tan bien representada entre Braulio y Miguel, dos hermanos enfrentados. Uno encarna esa España cruel, sanguinaria, egoísta, ruin, capaz de todo para conseguir sus fines, Braulio no te deja indiferente, el otro inocente, medroso, ajeno al futuro se le viene encima, pero a la misma vez feliz y como esta España representa, capaz de echarse a la espalda cualquier contratiempo. Ese es Felipe o como dice el autor el Jilguero "canta mal, pero canta mucho para compensar". A Felipe le apodaban el jilguero.

La trama avanza entre sucesos inevitables inherentes a la condición humana, la rivalidad, la venganza, el odio, los menosprecios, todos provocan y no te dejan impasible. La forma de comportarse de Braulio con su hermano durante tantos años, la ternura de quien sabes te ama y nunca te va a traicionar a pesar de las penurias, la furia del dominador que nunca ofrece indulgencia, si no recrearse en el dolor y el sufrimiento del débil y perdedor, la venganza que siempre llega aun a riesgo de sacrificar la de uno mismo, la ternura para tus mayores y también para quienes apenas levantan del suelo, la furia del rebelde que se resiste a entregar la libertad, a entregar la II República. Todo ello es esta novela.

Y por encima de todo esa España implacable, autoritaria. “Magdalenas sin azúcar” es esa metáfora de uno de los capítulos, aun hoy irresoluble, de no tener Libertad, pero te has de comer las magdalenas para seguir luchando y para tragarlas las endulzas con aguardiente, si no le echas no se pueden comer, y si las remojas te abrasan la garganta. Así es esa contradicción.

Así de duro es imaginar como se ceba con los desposeídos el infortunio de ver desalojados de sus pobres hogares, pero al fin y al cabo hogares por anegar una comarca con las aguas del Júcar, dejando tras de sí una parte de tu vida ya a tus mismos seres queridos bajo las aguas. En la novela es Juncos el pueblo elegido, pero en la realidad fue Gascas de Alarcón, un pueblecito que quedó anegado por la construcción del Pantano de Alarcón, que se inició en 1946.

Al final todo queda en “¿quién llevará flores a los muertos de Juncos si están bajo las aguas del pantano? Terrible metáfora para que nunca olvidemos de dónde venimos y quienes nos criaron para llegar a lo que hoy somos.

Genial mi amigo Paco Arenas, me has hecho sentir ternura, cariño, amargura, rabia y dolor al comprobar que hay veces que las cosas no pueden terminar lo bien que uno quisiese. Uno siente rabia de tanta injusticia, tanto sufrimiento, tanta desazón, pero sabe que es la semilla brotara aun con más fuerza trayendo nuestra ansiada III República.

Recomiendo totalmente la novela, no te dejará indiferente, te imbuirá en ese tiempo. Te hará ver de donde vienes, cómo y tan doloroso fue aquel periodo de nuestra historia reciente, porque has de luchar contra los cuervos negros, la oscuridad. Nunca desfallecer en la perseverencia de alcanzar los sueños como en la novela hace Felipe, aun a riesgo de sus últimas consecuencias.

Termino diciendo que esta obra bien merecería una recreación cinematográfica, en mi caso porque no tengo posibles, si no ya estaría mirando la forma. Puedo asegurar y pondría la mano en el fuego que cualquiera de los directores actuales españoles extraería una maravillosa historia de entre sus páginas.  
Grande Paco!

martes, 5 de noviembre de 2019

El círculo está abierto

Hay tres libros, bajo mi punto de vista, esenciales para comprender las barbaries del régimen franquista desde el inicio de la guerra hasta bien concluida la mal llamada transición. Y los tres, curiosamente, no están escritos por historiadores, sino por periodistas. “Campos de Concentración de Franco” de Carlos Hernández; “El País de la Desmemoria” de Juanmi Baquero y “Esclavos por la patria (un antídoto contra el olvido de la historia)” de Isaías Lafuente que fue publicado por primera vez en 2002 y reeditado, una vez revisado y actualizado, el pasado año 2018.
Libros que, a pesar del tiempo transcurrido, siguen estando en vigor, y en estos días más que nunca debido a la exhumación del genocida y dictador, del Valle de Cuelgamuros. Tenía razón quien dijo que “Es más difícil exhumar el cadáver de un dictador desde la democracia que matar, asesinar y enterrar como enterró Franco”. Ya se acabó el anacronismo y la vergüenza de tener a un dictador en un mausoleo en pleno siglo XXI.
En estos tiempos manda la actualidad… y la actualidad son Franco y el oportunismo y la metedura de pata del gobierno “socialista” de Sánchez al hacer de un funeral en la intimidad un verdadero homenaje al franquismo. Lo vivido días atrás por cualquier demócrata (por ende, antifascista) fue una auténtica vergüenza. Un segundo funeral al dictador asesino con honores y vivas a Franco y con una ministra (notario mayor del reino) allí dando fe de ello. Patético. Recuerdo que esa misma ministra hace pocas semanas se fue en mitad de un homenaje en Mauthausen a los deportados españoles asesinados allí, porque unos pocos empezaron a gritar “llibertat presos politics”. Parece ser que le molesta más unos gritos catalanes que los vivas fascistas.
No quiero entrar en si la exhumación la han hecho en plena pre-campaña, porque no lo sé, y de lo que no tengo ni idea tengo a bien no opinar… pero tiene cierto tufo a que sí (como la sentencia del procés).
Luego, por si el ridículo había sido pequeño, el propio Sánchez en rueda de prensa en horario de los telediarios, las 3 de la tarde, se le ocurre decir que “Con esta exhumación se cierra el círculo para consolidar la democracia en España”… No se ha cerrado el círculo Sr. Sánchez, al contrario, se ha empezado a dibujar ese círculo, hemos comenzado el camino de la dignidad y no vamos a parar ahora, nos queda, por ejemplo:
  • Anulación de juicios y condenas políticas de los tribunales franquistas.
  • Juzgar a esos mismos asesinos franquistas
  • El estado debe garantizar la apertura de fosas y cunetas para recuperar los casi 115.000 cadáveres diseminados en ellas.
  • Reparar el expolio realizado a los republicanos, tal y como se hizo con los partidos políticos y sindicatos.
  • Poner en marcha una verdadera Comisión de la Verdad extendiendo los hechos acaecidos desde 1931 hasta 1982.
  • Derogar la Ley de Amnistía de 1977, verdadera artífice de atar de pies y manos a jueces para no juzgar los crímenes de lesa humanidad.
  • Condenar el papel de la Iglesia durante y después de la Guerra.
  • Reconocer a todos los presos que fueron esclavizados y no sólo en Cuelgamuros, sino en todos los campos de concentración (aquí y fuera), los destacamentos penales, las mismas cárceles, etc.
  • Elaborar un Censo Nacional de Víctimas.
  • Reparar la brutal represión sufrida por la mujer, la gran olvidada del conflicto.
  • Retirar de una vez por todas y sin ambages, toda la simbología y parafernalia franquista de nuestras calles y plazas.
  • Estudiar obligatoriamente, modificando el currículo o lo que haga falta, el tema de la Guerra Civil desde las escuelas hasta en la universidad.
  • Ampliar el concepto de “Víctimas” a los familiares, Maquis, Bebés robados, Internados en campos de concentración, etc.
  • Actualizar los mapas de fosas y cunetas.
  • Modificar la actualmente mal llamada “ley de memoria histórica” de 2007 que incluso señala la condición de espacio sagrado a la basílica de Cuelgamuros y, por lo tanto, inviolable si no es con la aprobación expresa de la autoridad religiosa. Una ley de MH hecha también por el PSOE.
Eso, así, a bote pronto, así que eso de que se ha cerrado el círculo, dista mucho de la realidad memorialista. No basta con ir por la tarde, y en secreto, a la tumba de las 13 rosas (por primera vez, no le habíamos visto en los cientos de homenajes hechos allí NUNCA). Y porque estamos en tiempos pre electorales.
Todo esto ha pasado por haber creado una sociedad sin memoria que permite la apología del franquismo y el pisoteo a las víctimas. ¿O acaso alguien ha leído en la escuela la realidad de las fosas comunes?, ¿o de los campos de concentración de aquí, a nuestro lado, en nuestra ciudad? ¿O de los cientos de miles de bebés robados? ¿O de los fusilados? ¿O torturados y encarcelados? ¿O de las mujeres violadas, rapadas y exhibidas por el pueblo semi desnudas o desnudas por rojas?… Así es como se crea esa sociedad desmemoriada.
Independientemente de los más de 200.000 asesinados (más de la mitad en pueblos, sin juicio previo, por matones falangistas y carlistas en su mayoría, por el mero hecho de no pensar como ellos), quedan otros muchos de cientos de miles más de aquellos reclusos, presos políticos, a fin de cuenta, hombres y mujeres que levantaron España sobre sus espaldas que murieron por accidentes en las obras donde les explotaban, enfermedades (tuberculosis, tracoma, tifus exantemático), y en este colectivo no hay que olvidarse de incluir a los republicanos españoles que fueron capturados en Francia por la Whermatch y que, rechazados por Franco, fueron considerados apátridas y usados como mano de obra forzada por Hitler. De alguna manera aquí reivindico un cierto reconocimiento público para todos estos hombres y mujeres que, por razones generacionales, están ya casi todos muertos o lo estarán en los años próximos.
Sr. Sánchez, no hemos cerrado un círculo… hemos comenzado a hacerlo y falta mucho, tanto, que no sé, dudo, que mis biznietos puedan verlo cerrado.
Salud y República.
Luis Fernández es miembro de la Mesa de Memoria Histórica del distrito de Latina, Madrid

domingo, 3 de noviembre de 2019

En España, la política es la continuación de la guerra por otros medios

Usted sabe muy bien que no he puesto el título entre comillas porque la frase famosa a la que se parece dice primero “guerra” y después “política”.
Y también sabe usted que su autor fue Klaus von Clausewitz (1780-1831), un historiador y militar prusiano que, a estas alturas, nos parece más alemán que de ningún otro sitio.
Ya que Alemania nos viene a la cabeza mientras pensamos en España, si hemos cambiando el orden de las palabras ha sido porque los mayores asesinos de masas de ambos países también seleccionaron víctimas diferentes como objetivos principales de sus crueldades: mientras Hitler decidió exterminar a los judíos y conquistar el resto del mundo, de Franco, sin duda menos loco y, por tanto, culpable con menos atenuantes, ya sabemos lo que hizo, como y contra qué pueblo.
Aunque él, probablemente, había nacido en el infierno.
Pero volvamos al presente, siempre tan marcado por los antecedentes.
Aunque solo sea por un instante, intente usted sobrevolar el ruido mediático que intenta ocultar el diálogo entre sordos de esta investidura que tanto disfrutamos cada día, e intente responder a las siguientes preguntas.
¿Recuerda usted alguna guerra en la que, incluso quienes solo la cuentan como testigos, no interpreten su resultado en términos de vencedores y vencidos?
Por supuesto, firmen lo que firmen los jefes guerreros en el documento de alto el fuego definitivo.
Ahora cambiaremos “guerra” por “política”.
¿Recuerda usted algún acuerdo político de amplio espectro en España en el que, se firme lo que se firme, no se ande buscando un vencedor y un vencido?
“¡¡Si, yo sé uno!!”, habrá quien responda. Y desde la primera fila gritará:
“¡¡Con los Pactos de la Moncloa todos salieron ganando!!”
¿Todos?
¿También los que más de 40 años después siguen convertidos en esqueletos esparcidos por las cunetas tras ser asesinados contra los paredones?
¿O, más que nadie, ganaron los herederos de nuestro asesino de masas, ya que ahora hemos vuelto la mirada hacia familias de personas fallecidas?
¿Acaso alguien se atreve, aún, a presumir de aquellos pactos firmados cuando nadie era capaz de controlar los movimientos del Borbón Juan Carlos I?
¿Acaso no eran aquellos movimientos los de un rey que, entronizado por el asesino de masas, convertía en intrigas para hacerse imprescindible en un país al que no le quedaba más remedio que dejar de llamarse dictadura?
¿Nos seguimos riendo de lo muy imbéciles y cobardes que fuimos, ese coctel paralizante que seguimos siendo, o pactamos lo de quitamos de una vez la venda que nos ciega las entendederas?
Pero sigamos con las palabras cambiadas para entender la no investidura.
¿Existe alguien a quien le quepa la menor duda de que lo único que nos puede llevar a la ruleta rusa de noviembre, con al menos una bala muy franquista, es que ni Pedro Sánchez ni Pablo Iglesias pueden soportar lo de arriesgarse a aparecer como derrotados en la “guerra política” que están librando el uno contra el otro y, además, cada uno contra sus propios fantasmas?
¿Es que no hay nadie que les pueda recordar a estos dos, o al menos a uno de ellos, que existen dos palabras que se llaman táctica y estrategia, que sirven tanto para las políticas como para las guerras?
¿Qué son palabras que pueden significar que una derrota parcial pero bien calculada te puede conducir a la mejor victoria de todas las posibles?
¿Pero que también pueden provocar que una victoria aparente termine concluyendo en la derrota definitiva?
¿Alguien les puede decir al oído que solo algunas derrotas son definitivas, pero que ninguna victoria es para siempre?
Ninguna victoria. Ni tuya ni del adversario.
Para ir terminando, y ya que hemos mentado a nuestro mayor asesino de masas y que cada día que pasa sale más a colación por todas partes, no podemos despedirnos sin decirle a Sánchez, economista, del PSOE y que se siente “muy cómodo con esta monarquía parlamentaria”, que estamos más de acuerdo con Santiago, abogado y del PCE, que afirma del socialista que se equivocó porque debería haber sacado hace muchos meses a Franco de su mausoleo en el valle más siniestro de la Sierra de Madrid.
¿Cómo? Mediante una decisión ejecutiva.
Si lo hubiera hecho el problema lo tendría hoy esa despreciable familia, que estaría obligada a defenderse de una decisión del Gobierno.
¡¡Cuanta injusticia!! gritarían escandalizados.
La misma que sufren miles de familias cada día que, sin haberse enriquecido a punta de pistola de bandas de asesinos falangistas, pagan por adelantado las consecuencias de cualquier decisión del gobierno, que siempre puede ser impugnada ante los tribunales.
¿Es que Pedro Sánchez y sus ministros fueron tan idiotas de no imaginar que los jueces del Supremo podían aprovechar la falta de firmeza del gobierno para “legalizar” a Franco como jefe del estado antes incluso de su “victoria”?
Gracias a este gobierno, tan “legal”, ahora tenemos otra losa que hay que levantar antes de que nuestro peor pasado nos siga aplastando.
Este país sigue sin superar el peor trauma de su historia, y ninguno de sus políticos relevantes es consciente de que el principal símbolo con el que hay que acabar no es una estatua ni el nombre de una plaza, sino una institución ocupada por una persona que se sigue malmetiendo en política porque tiene el autoritarismo envenenando sus entrañas. Desde siempre.
Desde antes incluso del también Borbón Fernando VII.
¿O es que acaso la genética es buena para ser rey, pero vacuna contra lo de ser criminal?
¿Qué necesidad tenemos los españoles de perder tiempo y dinero intentando el imposible de arreglar el ADN del rey, en lugar de sacarlo de nuestras vidas?
¿O acaso lo que debemos es reconocer que la Monarquía es intocable porque los militares se levantarían en armas tal como más de mil, aunque de los ex, levantaron sus bolígrafos en agosto de 2018 para firmar un insulto a millones de víctimas recordando el “valor militar” de Franco y, de paso, manifestar su lealtad a la Corona?
¿O quizás lo que debemos leer cuando un militar español proclama, inevitablemente ofendiendo y asustando, su lealtad a la Corona lo que está diciendo es que está dispuesto a matar a los ciudadanos que en el ejercicio de su libertad hagan todo lo posible para conseguir que la monarquía se acabe y comience la república?
¿O, aún peor, lo que debemos pensar de todo lo que ha ocurrido en este país desde las elecciones de 1977 es que los políticos, primero de UCD y después del PSOE y del PP, principalmente, decidieron apuntarse a lo bien que se gobierna sobre un pueblo traumatizado y que, además, se sigue sintiendo amenazado?
¿Alguien, de los que lo saben, puede responder a estas preguntas?
Porque tan fácil fue gobernar, que la corrupción se hizo dueña y señora de la política. Y la inmensa mayoría se está yendo de rositas.
Por eso, solo podemos celebrar la valentía colectiva y democrática que significa el avance hacia la República Independiente de Catalunya. Por lo menos, rompe la inercia maldita.
Al menos hasta que amanezca, si se atreve, la III República de España, o de lo que quede de ella.
Porque cuanto más tarde, más pequeña.
Y porque quien llegue antes se llevará la libertad mejor, la más nueva.
Y probablemente será la única forma de conseguir que en España, o en lo que quede de ella, la política no vuelva a ser nunca más una versión de la guerra.

miércoles, 23 de octubre de 2019

España: destino III República


Muchas son hoy, las voces y artículos periodísticos y académicos que reclaman un imperioso cambio político en España. Casi todos coinciden en cuestionar el orden constitucional, tildado por la gran mayoría de obsoleto, pero poco o casi nada se dice de vehicular ese cambio hacia una nueva vereda política con nombre de: III República.

Hace más de 40 años que España yace narcotizada en un marco político aterido y artificioso, gestado desde el miedo a la libertad y al ruido de sables procedente del backstage fáctico. Con la perspectiva del tiempo, hoy, cada vez resulta más diáfana la impresión de aquello que en el pretérito se maquilló, y no es otro hecho que la Constitución de 1978 se gestó como arma jurídica que sirvió: a) para contraprogramar, en lo venidero, todo atisbo de objeción al régimen; b) para cercenar y frenar, cual seguro vitalicio, todo conato y acicate de sentimiento popular republicano en aras de depurar así cualquier cuestionamiento monárquico.

Tal fue el blindaje constitucional, ya que la Carta Magna no contempla ningún capítulo sobre un referéndum del sistema político de la nación que pueda modificarse. De la actual ciudadanía, testigo presente de la gestación constitucional, no todos pudimos votarla. Como valor ilustrativo, el 64% de la población española que tiene actualmente derecho a voto, es decir 22 millones de personas, no pudieron participar en el referéndum constitucional que amparaba la monarquía, pues eran menores de edad en el 78.



Dicho con otros vocablos, menos del 40% de las personas que actualmente tienen derecho a voto en España sí pudieron votar la carta. Es más, el planteamiento de ese referéndum solo permitió votar a favor o en contra de la Constitución, y su aceptación iba ligado a la aprobación implícita de la Corona, ya que no se incluía ninguna pregunta sobre el modelo de Estado, así que únicamente permitió votar a favor o en contra de la propuesta elaborada por los conocidos como ‘Padres de la Constitución’.



Por consiguiente, una norma que nace tras interpelar de modo tendencioso al cuerpo soberano, para enderezar a la ciudadanía hacia la vereda de la monarquía y excluye, a su vez, un derecho elemental, como es el de decidir el modelo político, y dentro de éste la opción republicana, no es una carta magna realmente democrática, ni digna de ser querida ni venerada. Todo lo contrario que se hizo en Italia en 1947, tras el fascismo de Mussolini.



Como dejó escrito John Adams: “Una constitución es una norma, un pilar y un vínculo social cuando es comprendida, aprobada y respetada, pero cuando falta esa armonía y lealtad puede convertirse en un globo cautivo que flota en el aire”. La lectura es concluyente: se dejó todo atado y bien atado, a voluntad y designio del dictador en una norma suprema, la cual solo ha sido reformada en un par de ocasiones y sin ninguna trascendencia política. Así pues, una Constitución no debe ser un armazón de cadenas que inmovilice el pensamiento y la vida política de un país; al contrario, debe hacer más fluida y equilibrada la evolución ciudadana y la política.



A diferencia de nuestra Carta Magna, las de otros Estados sí han sido reformadas y no pocas veces. La Constitución alemana de 1949 ha sido reformada nada menos que en 60 ocasiones; la norteamericana de 1787 en 27 veces, a través de sus enmiendas; la Carta italiana de 1947, 12 veces; la portuguesa de 1976, siete veces; la francesa de 1958, en 24 ocasiones. El contraste es brutal. Como consecuencia de ese inmovilismo reformista y ya de por sí achantada gestación, el sistema político y constitucional español deviene atascado porque nació ya caduco y solo en pos de embalsamar el estatu quo del franquismo. De esta suerte, España vive de espaldas al progreso, de espaldas al futuro, de espaldas a la libertad de su pueblo y de espaldas a la verdadera democracia.



En contraposición al paisaje actual —cosecha del embrión del 78— la proa del republicanismo de 1931 pretendía zarpar del vetusto puerto de una monarquía oligárquica y nacionalcatólica hacia el destino de la modernidad europea. Una modernidad acariciada ya en parte con reformas logradas como lo fueron el sufragio feminista, la legislación del divorcio y del matrimonio civil, así como la instauración de la enseñanza libre y universal. Toda esa brisa reformista fue abortada en seco en 1936. Un aborto político impuesto y provocado por la traición de un cuerpo castrense, acólito de unas élites de poder dispuestas a asesinar la criatura republicana del progreso a base de sangre, exilio y muerte de una gran parte del país.



Tras ello vino la extirpación de todo rasgo de cultura cívica —la poca que hubo— y espíritu crítico-ilustrado, que pudiera cercenar o amenazar un régimen impuesto para acomodar los intereses de las élites franquistas. Por si fuera poco, dicho espíritu se centró en un objetivo muy claro: desprestigiar el concepto de república para justificar su traición a la II República y al pueblo entero. Se trataba de imprimir en las mentes españolas, a modo de mantra reiterativo, una consigna de desprecio hacia todo lo que significara república, etiquetada como algo imposible y desastroso para España. Las secuelas psicológicas y políticas de esos 40 años de dictadura se cobraron de inmediato en el lenguaje popular con expresiones bautizadas por el totalitario régimen, aún hoy en uso como: “Yo no entiendo de política” o bien “La política es para los políticos”. Las cuales no son más que el reflejo de esa lobotomía practicada en la ciudadanía para exterminar así toda conciencia democrática, vinculada a la razón, al progreso y a las ideas liberales.



Muerto el dictador, se redactó la archi intocable Constitución, defendida hoy, cual obra sagrada de la divinidad. Dicha carta no vino más que para perpetuar en formol y con disfraz democrático el legado franquista.



Y mientras el texto jurídico español por antonomasia vive hoy, desde su pétrea almenara constitucional, de espaldas a la realidad social, una importante parte de la ciudadanía española mira el futuro en aras de surcar nuevos horizontes. Clausuradas las encuestas del CIS sobre monarquía-república, desde la postrera de abril de 2015, según un sondeo realizado por la plataforma Yougov, hace menos de un año, entre el 2 y el 5 de noviembre de 2018, el 65% de los españoles anhelaban un referéndum monarquía-república, frente a un 22% de negacionistas. 


En relación al tipo de sistema político escogido, en la misma encuesta, un 48% de los españoles eligió la opción república frente al 35% que escogió monarquía. El 17% restante de los encuestados prefirió no pronunciarse. Por franjas de edad, el 59% de los preguntados de entre 18 y 24 años se decantó por república. Ese porcentaje juvenil superó en al menos diez puntos el apoyo que la república registró en otras franjas de edad menores: 49% (25-34 años), 46% (35-44 años), 48% (45-54 años) y 45% (más de 55 años). De los jóvenes encuestados que eligieron monarquía, apenas un 21% de entre 18 y 24 años mostró su preferencia por la Casa Real.


De este reciente sondeo se confirma como el espaldarazo social hacia la monarquía y, por ende, a la actual constitución, garante de la misma Corona parlamentaria, queda por tanto plasmada con cifras contundentes y en especial por parte de la juventud. Conclusión: el futuro en forma de Estado pisa fuerte en dirección a la república. A estos datos, se añaden otros no menos interesantes, como los publicados en la primavera del pasado año por Ipsos Global Advisor, que en un estudio llevado a cabo en 28 países y en el que se entrevistaron a más de 20.000 personas de todo el planeta, situó a la monarquía española como la que menos apoyo recibe por parte de sus ciudadanos dentro de Europa.


Frente a estos datos, es ahora cuando, más que nunca, España necesita un nuevo cuerpo político que sanee, de una vez por todas, los conductos jurídico-políticos heredados del franquismo. Estamos convencidos que esa higiene democrática solo puede arribar con aquello que la mayoría de españoles pide: república.


¿Por qué? Porque una República es la única doctrina política integradora, inclusiva y canalizadora de todas las dispares aristas de la voluntad soberana. Porque una república como teoría política se contrapone contra toda jerarquía y residuo que ello genera, ergo corrupción y clientelismo; significa el único régimen purificador de corrupción en un democracia, como purificador lo es contra toda orden, casta u oligarquía que despoja de privilegios y derechos al todo de la sociedad. 


Porque República es humanidad, es poder horizontal, es civismo, es ágora ciudadana, es progreso. Porque significa una democracia fiel y honesta a su significado etimológico. Ahora bien, para que esa nueva anatomía política, resulte democrática, sólida y exitosa, necesita ser edificada desde el designio y la unánime voluntad de la transversal argamasa popular española. Solo la suma soberana de cada átomo individual del pueblo llano, cristalizará el éxito de la nueva República. Sólo desde el arrojo popular y con la suma de todo el pueblo se transformará el sistema. Y a éste, se le solapará un nuevo orden constitucional acorde a los deseos, derechos e intereses populares, no de las oligarquías dominantes franquistas.


Como decía Hannah Arendt, “una constitución no es el acto de un gobierno sino de un pueblo que constituye un gobierno. Una constitución es algo que precede a un gobierno y un gobierno es sólo la criatura de una constitución. El pueblo debe dotar al gobierno de una constitución y no a la inversa”.



En síntesis, la receta política para salir de este túnel de construcción franquista, en el que los españoles estamos sumidos desde 1977, pasa por el activismo del asamblearismo popular español. Hoy más que ayer es perentorio confluir a todos los actores políticos de izquierdas, movimientos sociales, culturales y asociaciones progresistas del país, a fin de constituir una asamblea nacional republicana: la asamblea del CAMBIO.



No hay que olvidar que es el pueblo español el auténtico protagonista, el que escribe el libro de la política española. Es él quien tiene que tomar las riendas del timón nacional, en lugar de delegar su soberanía en el sistema. Las páginas de la historia de la república y, por ende, de nuestro país deben ser escritas por el pueblo, no por los partidos, no por las corporaciones económicas o financieras, no por las compañías internacionales, o cualquier otra élite; a la postre es el pueblo, mediante un engranaje asambleario, el que escribirá la historia y la política de España, y debe traer la III República, nadie más lo hará.


Carles Pastor González

miércoles, 9 de octubre de 2019

Las “Trece Rosas” y nosotros mismos

Da mucha pena mirarse al espejo y que la plata te devuelva el odio dibujado en el gesto y las palabras de personajes como Ortega Smith.
Da miedo pensar en personas como él, o como Díaz Ayuso, que tienen poder en tiempo presente y que son capaces de poner trampas para que algunos terminen pensando que no fue tan malo el mayor asesino de nuestra historia.
Fue pronunciar “Trece Rosas” el diputado del Congreso que también se merece España, y volcarse el periodismo a por un clavo ardiendo. Han decidido agarrarse a una sentencia redactada por asesinos disfrazados de jueces, y así, con la buena intención de desmentir las acusaciones inventadas contra ellas por el diputado, han sembrado otra idea envenenada en millones de cabezas.
Una más: esta vez la de transmitir un aval subconsciente hacia aquellas sentencias, criminales todas, porque una de ellas, en su letra pequeña, permita llevar la contraria al diputado añorante del franquismo que, en esos momentos, buscaba cuota de pantalla para seguir informando del lugar donde están los que de verdad defienden que “con Franco se vivía mejor”.
Objetivo alcanzado y Ortega Smith durmiendo tranquilo.
A ver, ¿desde cuándo a un franquista le han importado las urnas, si no fue para destruirlas?
Ortega, Abascal y sus secuaces solo quieren llamar la atención provocando, como durante la II República, para que el rey, a quien cada vez defienden con más ahínco, y las fuerzas armadas, pierdan un día los nervios y decidan agarrotar una libertad que no pueden soportar. Esta vez no les hará falta asaltar el Congreso, pues tienen dentro a muchos diputados muy acostumbrados a ceder a determinadas presiones externas.
Creando este ambiente consiguen, estos diputados ultras, que los crímenes contra la humanidad cometidos por sus añorados parezcan menos, hasta el punto de que las víctimas tengan que recurrir a los mismos papeles con los que fueron ejecutadas, para emplearlos como escudos contras las advertencias y amenazas que no dejan de lanzar.
Todo esto nos está pasando porque los borbones restaurados por Franco, se llamen como se llamen, padres, hijos o nietas, se han convertido, o convertirán, en necesarios para los líderes cobardes de los dos partidos que han gobernado durante las últimas décadas, incapaces, durante más de cuarenta años, de ilegalizar las sentencias judiciales más execrables de nuestra historia.
Están, PP y PSOE y algunos más, defendiendo, a cualquier precio, el antes España que todo lo demás, y pensando en leyes que la protejan de los españoles, el único enemigo de siempre, el interior, más peligroso para ellos cuanta más libertad pueda disfrutar.
¿Cómo nos podemos extrañar hoy de que esos mismos políticos cobardes, Sánchez y Rajoy, o Casado y Rivera, llamen a gritos a la Justicia cada día para que condene ya, a toda prisa, esta misma semana mejor, pero siempre antes del 10 de noviembre, a los disconformes, independentistas y republicanos, en lugar de hacer política y sentarse a negociar con ellos?
La verdad es que, tanto en las películas como en la realidad, un chantajista con un buen secuestrado entre rejas puede pedir al chantajeado lo que quiera.
Es cierto que los juicios de hoy no son exactamente iguales a los sumarísimos tras el golpe de estado del 36, pero diputados del Congreso como Ortega Smith y presidentas de Asambleas de Madrid como Díaz Ayuso nos recuerdan que están preparados para el regreso de los “buenos” tiempos.
España, qué pena, la que nos devuelve el espejo, es lo mismo que decir amenaza.

Domingo Sanz.-

sábado, 28 de septiembre de 2019

CIUDADANOS POR LA REPÚBLICA celebra la aprobación de un memorial en homenaje a los conquenses víctimas de la barbarie nazi.

Al tiempo que se abochorna por el voto negativo del PP. 

La Asociación “Ciudadanos por la República de Cuenca” ha mostrado su gran satisfacción por la aprobación de la moción presentada por Cuenca en Marcha-Podemos, en colaboración con el colectivo republicano conquense, en la sesión plenaria municipal celebrada el 26 de septiembre, por mayoría abrumadora de los miembros corporativos presentes y con la única oposición del PP, por la que se acuerda “erigir en la ciudad de Cuenca un monumento en homenaje a las víctimas del nazismo originarias de la provincia de Cuenca deportadas a los campos de concentración y exterminio en el que se incluyan todos sus nombres”.

Ciudadanos por la República “felicita al grupo municipal de Cuenca en Marcha por la presentación y defensa de la moción y al grupo socialista que apoyó la misma”, al tiempo que estiman “absurda la actitud de Cuenca nos Une, ausentándose de la votación considerando que el triste destino de las víctimas conquenses del nazismo no es de su incumbencia”. Por su parte, los republicanos conquenses califican de “lamentable” la abstención de la edil de Ciudadanos por los mismos motivos, y de “bochornoso el voto negativo del grupo popular en su inveterado afán de continuar justificando el fascismo y despreciando a sus víctimas”. 

Desde Ciudadanos por la República ponen de relieve que “no se puede ser demócrata sin ser antifascista” y que “es inconcebible desde parámetros de respeto a los derechos humanos la equidistancia en que intentan mantenerse algunos concejales entre el nazifascismo y sus víctimas”.  Asimismo aseveran, tal y como recoge el texto de la moción aprobada, que “es una obligación moral de la sociedad democrática actual recordar a los que sufrieron, lucharon y murieron en defensa de los valores de la Libertad, la Democracia y la Dignidad humana y rendir tributo particular a los españoles republicanos deportados a los campos de concentración nazis en los que sufrieron torturas, trabajos forzados y exterminio debido a la complicidad del régimen franquista con las autoridades nazis”. 

La asociación republicana conquense ha cotejado las distintas bases de datos de deportados españoles a los campos de concentración y exterminio nazis (Ministerio de Justicia, PARES del Ministerio de Cultura y Amical de Mauthausen), llegando a la conclusión de que la cifra de deportados conquenses a los campos nazis es de más de 100 personas de los que aproximadamente 70 fallecieron y el resto fueron liberados en 1945. 

El colectivo republicano conquense recuerda que el ministro de Relaciones Exteriores de Franco, Ramón Serrano Suñer, fue el responsable directo del confinamiento de casi 10.000 españoles en los campos de concentración y exterminio de Hitler, donde 7.000 de ellos acabaron convertidos en humo y cenizas. El cuñado falangista de Franco, tras visitar la Alemania nazi del 15 al 25 de septiembre de 1940 y entrevistarse con Himmler, Heydrich y el propio Hitler, selló el lúgubre destino de los republicanos españoles, dictándose la orden de deportación por orden del Führer (“auf Befehl des Führers”).

Finalmente, desde el Colectivo Republicano se insta al Alcalde y al equipo de gobierno municipal a que den celeridad a la ejecución del Acuerdo de Pleno recién aprobado.

jueves, 27 de junio de 2019

La memoria se puede recuperar con el sonido de un sonajero

La memoria no está muerta, solo dormida entre las pantallas de plasma y el silencio cómplice de quienes guardan la dignidad escondida en el armario y la bandera de la libertad sustituida por la de aquellos militares golpistas que traicionaron a la patria.   

La memoria olvidada, transformada, con la que casualmente tropezamos y salimos huyendo como cobardes inconscientes, sin reparar en ella para evitar que nos llegue al corazón el dolor de las víctimas. No queremos abrir heridas que nos duelan. Cuando nos tropezamos con la verdad, nos cambiamos de acera e iniciamos la despedida. Preferimos el enigma a la verdad, necesitamos creer que aquellos gritos que todavía se escuchan en las cunetas, son parte de una serie televisiva o una película, parte de una ficción inventada. Cuando en realidad, esos gritos fueron producidos por el ansia de sangre de los verdugos, son parte de un extraño sueño que nuestros abuelos por miedo callaron y que nosotros preferimos ignorar.

  Dicen que los pueblos que olvidan su historia están obligados a repetirla, no hace tanto en España se reía, se tenía esperanza, las gentes soñaban con un nuevo y claro día. Y llegó ese día de abril floreciendo la primavera como nunca antes lo había hecho en España. Entonces los enemigos de España enarbolaron las banderas tristes de la intolerancia y el odio. Aquel dieciocho de julio, el más triste y cruel de la historia, fue el comienzo del reino de la crueldad, las tierras de secano fueron regadas con la noble sangre del pueblo.

La tristeza gris lleno de miedo y desesperación las más fulgurantes risas, asesinando la esperanza, acallando las ansias de libertad con el resplandor asesino de los fusiles en las tapias de los cementerios, en cualquier cuneta del camino. Fue tanta la alegría que destruyeron aquellos traidores que nunca jamás amaneció otro catorce de abril igual a aquel que el del año mil novecientos treinta y uno.

La memoria adormecida de un pueblo con amnesia se puede llegar a recuperar con el sonido de un sonajero, como el sonajero de Martín, arrebatado de los brazos de su madre para asesinarla.

Es la memoria de nuestros abuelos la que grita en el florecer de cada amapola, la que revienta nuestros oídos con el ensordecedor grito de los muertos, pidiendo VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN.




Paco Arenas, autor de Magdalenas sin azúcarla novela  que según  algunos profesores de historia deberían leer los jóvenes y todos quienes quieran conocer la verdad. 

¿Resistirá Pedro Sánchez los borboneos de Felipe VI?

¿O se intentará blindar con Europa, donde en un solo día ha conseguido ser importante? Porque no han pasado ni 24 horas y lo primero que ha hecho ha sido volar a París para cenar con Macron, que no se podía negar, para asustar a un Pablo Iglesias más que tocado enseñándole el muñeco de su odiado Rivera. Alguien que, por cierto, viene de fracasar en su particular intento de “sorpassar” al PP. Pero sin duda, y aunque no lo contará, Sánchez ha ido a defenderse de los independentistas catalanes, que estos sí que han avanzado el 26 de mayo. Por eso Merkel después de París, haciendo de ministro de Exteriores.
Como no recordar marzo de 2016 y lo mucho que aquella “cal viva”, tan antigua, sirvió para blanquear la maldad que hubo en una votación contra Sánchez, y “contra natura”, de consecuencias incalculables. Y que, tiene bemoles, aún justifican algunos de los hoy muy perdedores culpando a la demoscopia de los tiempos revueltos. Como si no tuvieran la obligación de desconfiar de las encuestas.
El título alternativo era parecido, pero no idéntico: ¿Se atreverá Felipe VI a borbonear a Pedro Sánchez?, pero tal duda implicaba poner en cuestión las investigaciones sobre la herencia genética. Y también despreciar uno de los lugares comunes más usados en castellano durante siglos, por mucho que la RAE, no aceptando el término, haga su aportación al oscurantismo en español.  Todo sea para no cuestionar un símbolo principal del peor autoritarismo.
Como no recordar, en este punto, a Franco restaurando la Monarquía en 1947, nombrando sucesor a Juan Carlos I en julio de 1969 y atando definitivamente España a su trayectoria asesina al conseguir que, más de 40 años después de muerto, nadie se haya atrevido a poner en cuestión la forma de Estado, como si tal cosa fuera una plaga divina.
No paro de reír desde que mi amigo FV, que me conoce y, por tanto, no lo ha podido hacer con otra intención, me ha enviado un chiste de 1.274 palabras titulado “La tercera República española y la izquierda” firmado por García Manrique, profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad de Barcelona, que dice cosas como la siguiente:
“Los republicanos españoles estamos de enhorabuena. Después de dos intentos que se frustraron muy pronto, a la tercera parece que ha ido la vencida, y la República española está a punto de cumplir cuarenta años”.
En este punto me pregunto si el profesor es un enfermo mental. Más adelante, dice:
“Bien, pero… tenemos un rey. ¿No es esta la mejor prueba de que no somos una república? Pues no, porque no es cierto que tengamos un rey de verdad.”
Mientras me pregunto dónde viven los reyes de mentira, entiendo que García Manrique piensa que quienes queremos una República que no se llame Monarquía somos unos ignorantes, y creemos que Felipe VI es como Fernando VII o, en el mejor de los casos, como su bisabuelo, Alfonso XIII.
García Manrique, el profesor universitario, hace demagogia cuando confunde de manera consciente conceptos diferentes que comparten la misma palabra en el diccionario. Abusando, sin advertirlo, de la idea de “res pública” afirma:
“Una república, por si hay que recordarlo, no es otra cosa que una comunidad de ciudadanos”.
Pero para no dejar coja la lógica argumental, el autor termina confesando que no es sino miedo lo que le lleva a ofender a la inteligencia. Disculpe que con esta última cita no pueda ser tan breve, pero es la clave:
“Sin embargo, la política es una práctica compleja que ha de tener en cuenta factores múltiples, y bien pudiera ser que, en 1978 e incluso todavía hoy, la estabilidad o la salud de la república pase por mantener el nombre de monarquía (constitucional). Se trata, pues, de una cuestión estratégica que no cabe analizar aquí, pero que no puede empañar el hecho esencial de que España es una república, por muy coronada que se nos presente”.
He elegido este artículo, recibido al azar, porque crea la teoría necesaria, aunque simplista, para justificar la coartada mental que la izquierda española ha compartido desde la Transición. Sería un chiste si no fuera porque tal autoengaño colectivo ha envenenado de debilidad esencial la denominada España, hasta el punto de que hoy se encuentra en los prolegómenos de su descomposición.
A la vista de que, como decía al principio, el independentismo catalán ha vuelto a mejorar sus resultados electorales y, por tanto, Felipe VI ya tiene que estar otra vez que no se soporta a sí mismo, con todo lo que eso significa de peligro para vidas y haciendas de los españoles inocentes, para finalizar es imprescindible decirle cuatro cosas a Sánchez.
A ver, presidente, ¿vas a seguir compartiendo los esquemas baratos de García Manrique para no vaciar La Zarzuela, o vas a comprender de una vez que merece la pena desatar ese nudo envenenado que nos dejó el fantasma que aún vive en el Valle?
¿No te parece poco atreverte solo con el muerto?
No olvides que hubo uno, antes que tú, que también decidió salvar al rey, pero que ese mismo rey salvado no tuvo la menor compasión a la hora de intrigar contra él hasta conseguir que dimitiera. También con peligro para vidas de terceros en un 23 de febrero.
Se llamaba Adolfo Suarez, y ya sabes que quien acabó con él es el padre de quien intentará, puedes estar seguro, acabar contigo.
Porque nunca podrás ni intentar lo de Catalunya si antes no nos libras de él.
Tú mismo, Pedro, pero no será fácil que tengas una ocasión mejor que esta.
Domingo Sanz.-

sábado, 15 de junio de 2019

Felipe VI ya es culpable de franquismo.

Ahora que ha finalizado el juicio más importante de nuestra historia reciente, es el momento de recordar que cuando lo del rey solo habían transcurrido dos días y que, en cambio, el conflicto sigue y, además, se internacionaliza.
No es lo mismo ser el “hijo de”, que ser, en persona, nombrado sucesor por un asesino como Franco durante su dictadura, ser después confirmado rey por los cómplices de ese mismo dictador y, por último, colarse en una democracia en construcción como cosa que había que aceptar entre la espada y la pared.
Lo de ser solo “hijo de” le permitió a Felipe VI disfrutar del beneficio de la duda, incluso entre muchos contrarios a cualquier clase de monarquía.
Pero es ley del clima que toda niebla termina por despejarse. Si la democracia que, según el cuento, trajo a España su padre valiera tanto como la fortuna que ha conseguido amontonar, Felipe VI podría ser un ultraderechista en la intimidad y no se vería obligado a cometer actos franquistas de los que certifican su calaña.
Cierre usted los ojos durante cinco segundos, que le parecerán diez, e imagine que hoy es día 3 de octubre de 2017. Que son las nueve de la noche y que Felipe VI aparece en la pantalla. Así, soñando, usted puede imaginar que el rey está pronunciando estas 52 palabras, y ninguna más:
“Estamos viviendo momentos muy graves para nuestra vida democrática. He visto a nuestras fuerzas de seguridad golpeando a personas que acudían a votar. Por eso, acabo de transmitir a los gobiernos de España y Catalunya mi deseo de que se pongan de acuerdo para que nunca más se repita tan denigrante espectáculo”.
Pero el 3 de octubre de verdad todos escuchamos 661 palabras, de las cuales solo la primera frase es idéntica en ambos discursos, el soñado y el que realmente escuchamos. Se nota demasiado, en esas nueve palabras primeras, que Felipe VI estaba nervioso: en un texto tan breve dice “viviendo” y también “vida”, el ejemplo evidente de una redacción poco trabajada. Un rey de España que se desquicia por una discrepancia política entre españoles constituye un peligro muy grave que es urgente cancelar.
Cuando sea tarde, como casi siempre, los historiadores dirán si aquel discurso de 661 palabras cabía o no en el Título II de la Constitución, porque conocerán sus verdaderas consecuencias. Pero hoy, casi dos años después, nadie puede imaginar que el otro discurso, el soñado de solo 52, o uno similar, hubiera traído a España hasta un presente más difícil que el real.
Pensaba estas cosas en el que es, probablemente, el mejor rincón del mundo para conocerse a uno mismo por dentro y por fuera: la bañera mientras nos duchamos. Incluso retrocedí aún más en el tiempo y recordé que cinco años atrás había comenzado a escribir y que el día 14 de septiembre de 2015 me publicaron algo que se titulaba “Sobre Catalunya le pregunto al rey”.
Una de las preguntas, dirigidas todas a Felipe VI, decía lo siguiente:
“¿Por qué no llamó usted a los señores Rajoy y Sánchez a su despacho, juntos o por separado, en público o en privado, puso la corona sobre la mesa, les enseñó la foto de Cameron y les dijo que o legalizaban el referéndum de Cataluña y participaban para ganarlo, o habría abdicación real?”.
Trece días después hubo en Catalunya las elecciones autonómicas legalmente previstas y los partidos independentistas lograron la mayoría parlamentaria. Su programa electoral, que nadie había denunciado ante la justicia, incluía el compromiso de celebrar un referéndum. Y dos años después cumplieron con su obligación ante los votantes. 
Pero comenzaba este de hoy destacando que solo habían transcurrido dos días desde las urnas que cumplían con aquella palabra dada y el momento en que Felipe VI perdió los nervios y apareció por TV para amenazar con 661 palabras que hubiera podido leer, iguales, alguien como Arias Navarro en circunstancias similares. Solo hubieran sido distintos el color de los uniformes represivos y quizás, como en Vitoria, algunos muertos inocentes en lugar de “solo” heridos. Otros asesinatos, aquellos, que todavía gozan de impunidad “democrática”.
En cambio, ya han transcurrido más de siete días de un hecho franquista muy grave porque lo han cometido autoridades del Estado. Y Felipe VI no ha dicho ni una palabra. Y nadie, diga lo que diga, puede importar a esos cinco malvados. Excepto el rey. Por eso, Felipe VI es también culpable de proteger “hechos franquistas”. Diremos qué lo es de proteger el franquismo, por ahorrar texto.
El día 4 de junio cinco magistrados del Tribunal Supremo firmaron y publicaron un auto judicial insoportable.
¿Ha visto usted en TV a Felipe VI pronunciando las siguientes 76 palabras, u otras parecidas?:
“Buenas noches. Acabo de pedir al Gobierno que tome las medidas necesarias para que, a la mayor brevedad, abandonen sus puestos en la Sala 3ª del Tribunal Supremo los magistrados firmantes del auto, conocido el pasado día 4 de junio, en el que se reconoce a Franco la condición de jefe de Estado desde el día 1 de octubre de 1936. Tal afirmación no es admisible bajo ningún concepto en personas con autoridad para dictar sentencias”.
Evidentemente, los cinco aludidos no esperarían y dimitirían voluntariamente, o negociarían un perdón humillante y modificarían el auto que firmaron, tal como se pedía desde muchos colectivos, incluso judiciales.
Pero este rey no tiene ni idea de lo que son y no son peligros de verdad para la democracia, no diremos “libertades”, palabra que escuece más. En cambio, a cada cosa que hace o que no hace demuestra su complicidad con la mentalidad franquista que resiste en mucho autoritario con mucho mando.
Durante el paraíso bipartidista, cuando los franquistas solo de disfrazaban de PP y acusaban en falso a otros españoles del peor atentado terrorista de la historia de Europa, y el PSOE se reconstruía desde la corrupción felipista tras gobernar durante años haciendo buenas migas con lo peor del franquismo subterráneo, Zapatero no quiso darse cuenta de que en la Ley de Memoria Histórica los dos símbolos que era imprescindible destruir fueron, precisamente, los que más se protegieron, uno vivo y el otro muerto: la monarquía y el Valle de los Caídos.
Hoy mismo, el catedrático de Constitucional Pérez Royo, a cuenta del muy simbólico arrinconamiento, en un despacho de la Asamblea de Madrid, de un cuadro democrático que decía “Todos somos iguales ante la ley” y su cambio por otro con la imagen de Felipe VI, nos ha dejado escrito que “La monarquía ha sido a lo largo de toda nuestra historia constitucional el instrumento para la negación, domesticación o devaluación del principio de igualdad”.
Los líderes independentistas catalanes son los únicos españoles que se atreven a pronunciar la palabra REPÚBLICA sin miedo, incluso en sus últimos alegatos antes de la sentencia que puede seguir rompiéndoles la vida.
O nos sumamos a su valentía o España terminará condenándose a sí misma por defender la continuidad de lo que Franco más quiso salvar de toda su dictadura asesina.

Domingo Sanz.-