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"Si los españoles hablásemos sólo de lo que sabemos, se generaría un inmenso silencio, que podríamos aprovechar para el estudio.“

Manuel Azaña

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viernes, 1 de febrero de 2019

A propósito del golpe de Estado en Venezuela

A los cinco minutos de que Juan Guaidó se subiera a la tarima, (con la misma legitimidad que si me subo yo y me declaro rey de España), Donald Trumpya lo había reconocido como presidente «encargado». Por supuesto, lo único real es el título añadido «encargado», sí, encargado por Trump. Por el mismo Trump que mete niños hispanos en jaulas, que levanta muros de la vergüenza, que insulta y desprecia a los hispanos.
 Pensar que a Trump le importan los derechos humanos o la democracia en Venezuela o en cualquier parte del mundo es de estúpidos, es como creer en los cuentos de hadas. Peor que en Venezuela lo pasan en otros países de América Latina, ¿o no? En esos países que, siguiendo las órdenes de su amo, de inmediato han reconocido al que se subió a la tarima y cumplió el encargo.
Y si es por derechos humanos, ¿qué pasa con Arabia Saudí o los países del Golfo, donde las mujeres tienen menos derechos que las cabras, donde dudar sobre el islam o ser homosexual está penado con la pena de muerte. Ahí no pasa nada, porque los países del Golfo tienen negocios con muchos golfos.
He hablado con algunos venezolanos en estos días para ver lo que pensaban. Me han dicho en líneas generales que no se puede negar la situación más que difícil por la que pasa Venezuela, provocada principalmente por la caída de la producción de petróleo y el bloqueo económico y comercial. No debemos olvidar que durante muchos años casi el 90% de la economía venezolana ha dependido del petróleo. Tampoco, que en los últimos años (y de esto nada dice la prensa europea) Venezuela está sometida a un bloqueo económico y comercial por parte de Estados Unidos, similar al sufrido por Cuba. También que los grandes empresarios de la distribución hacen boicot constante a la población, prefieren vender los productos básicos en el mercado negro a ponerlos en las estanterías de sus supermercados, consiguen un precio infinitamente más alto.
Estos amigos venezolanos me han expresado su temor ante lo que puede ocurrir a partir de ahora, y que la única forma de resolver los problemas de Venezuela es dialogando, no obedeciendo órdenes de Estados Unidos. Venezuela es de los venezolanos.
Con independencia de que nos caiga bien o mal Nicolás Maduro, no seré yo quién lo alabe, es preciso tener una serie de cuestiones en cuenta:
1º) El 20 de mayo de 2018, se celebraron elecciones, con gran cantidad de observadores internaciones entre los que se encontraba el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, que en diversas ocasiones ha declarado la limpieza de las mismas.
2) Las elecciones se deberían haber celebrado antes del 10 de enero de 2019, pero la oposición venezolana, en la mesa de dialogo celebrado en República Dominicana, solicitó el adelanto; y, aunque, tres partidos decidieron no participar, (AD, VP y PJ)
3) Sí participaron otros 16 partidos políticos en la contienda electoral (PSUV), (MSV), (Tupamaro), (UPV), (Podemos), (PPT), (ORA), (MPAC), (MEP), (PCV), (AP), (MAS) (Copei) Esperanza por el Cambio, (UPP89), ejerciendo 9.389.056 venezolanos su derecho democrático al voto.
4º) No es, por tanto, por cuestiones de legitimidad democrática por la que en Venezuela Trump ha dado un golpe de Estado. Tengo claro que si Venezuela no fuese rica en petróleo, agua, diamantes, oro, coltán, hierro, níquel bauxita, mármol, carbón, gratino, fosfatos, feldespatos y las tierras raras, a Estados Unidos se la sudaría los derechos humanos y la democracia en Venezuela.
5º) Quien ha dado el golpe de Estado en Venezuela no ha sido Juan Guaidó, él es tan solo la marioneta de Trump, el autor intelectual de este golpe de Estado. Por cierto, sigue en libertad, por mucho menos, y sin muertos, hay unas cuantas personas en la cárcel en España.
6º) Nos toman por estúpidos los gobiernos de la Unión Europea con esa especie de presunto «ultimátum», es solo una argucia para darle una apariencia «democrática» a su apoyo al golpe de Estado de Donal Trump. En realidad, es un acto de sumisa obediencia y vasallaje ante el «emperador de Occidente» y, como siempre, y una estrategia para tapar problemas domésticos con la palabra «Venezuela», especialmente en el Reino Unido, Francia y España.
7º) Todos sabemos que cuando se comienza un conflicto de esta envergadura las consecuencias son imprevisibles y el derramamiento de sangre seguro (de momento más de 30 muertos por enfrentamiento entre manifestantes de uno u otro signo. La guerra o invasión de Venezuela está entre los planes de Trump.  Lo peor es que la Unión Europea y algunos países latinoamericanos son conscientes de la posibilidad, casi segura, en caso de persistir Trump en sus planes, de llegar a una sangrienta guerra civil, o aún más sangrienta invasión norteamericana, en las cuales la empresa armamentística de Estados Unidos se llevará el dinero, mientras los venezolanos pondrán los muertos, como hemos visto en Irak o Siria.
8º) Es falso que no haya salida, la hay, el dialogo entre venezolanos, pero ni a Estados Unidos, ni a las grandes compañías armamentísticas o petroleras americanas o europeas les interesa. 
9º) Es un mal precedente, que recuerdan a otros muchos de la historia mundial; pero, también de la nueva historia reciente de Latinoamérica, recordemos que los dos últimos golpes de Estado llevados a cabo en Honduras y Brasil no fueron militares, pero sí orquestados por Estados Unidos y silenciados por la prensa mundial.
10º) Venezuela es capaz de salir de su difícil situación sin ultimátum, ni injerencias externas, pero tiene la gran desgracia de ser un pastel muy dulce a los golosos ojos de la codicia.  Hay salida, pero no se quiere por parte de quien maneja el cotarro y ve la oportunidad de incrementar su producción armamentística, no solo Estados Unidos, también Francia, ¿y por qué no pensar que también España? Los intereses de los principales vendedores de armas están en juego.

Paco arenas. escritor

1 comentarios:

  1. perdió las elecciones de 2015, hace tiempo que tendría que haberse marchado

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